~ DICIEMBRE ~

30 de diciembre de 2016


¡Última entrada del año! Y como no podía ser de otro modo es mi resumen de lecturas de este mes, un mes que, aunque parecía que no, ha dado mucho de sí y me ha traído muchas sorpresas. Vengo cargada de libros de los que hablaros, así que poneos cómod@s que... ¡allá voy!


Diciembre ha sido un mes en que me he topado con libros preciosos ♥ A principios de mes cayó en mis manos Un hotel en ninguna parte, de Mónica Gutiérrez, una novela epistolar de la corriente feel good que era justamente lo que necesitaba en ese momento: un hotel en medio de un bosque, unos personajes entrañables, una escapada mental a un lugar de ensueño... Una lectura muy agradable para cuando queráis sumergiros en una historia que os haga sentir bien. [RESEÑA AQUÍ] También por casualidad descubrí Lost in translation [FOTORRESEÑA AQUÍ], un compendio de palabras intraducibles en varios idiomas y su significado, todo ello acompañado de ilustraciones. Es un librito que se lee en apenas media hora, y es absolutamente precioso. A mí me enamoró con tan solo hojearlo en cuanto me llegó a casa :) La última joya que ha pasado por mis manos este mes ha sido Instant karma, de Wendy Davies. Esta novela llevaba en mi lista meses, pero cuando Lidia la reseñó en su blog la empecé sin pensármelo dos veces aquel mismo día. Una historia tierna, diferente, especial..., y unos personajes que se han quedado con un trocito de mi corazón para siempre ♥ Fue una de mis mejores lecturas del año, con eso os lo digo todo :)


Diciembre también ha sido el mes en que se ha apoderado de mí el espíritu navideño. No es que lo haya manifestado demasiado, porque terminé decorando el árbol prácticamente in extremis el día 23 por la tarde, pero sí que me ha dado por leer libros con la Navidad como telón de fondo. Empecé con Winter love, la última antología de relatos de Ediciones Kiwi. En esta ocasión cuatro escritoras nos presentan cuatro historias muy distintas: unas más cómicas, otras más tiernas... He leído por primera vez a Estefanía Jiménez y a Moruena Estríngana y he repetido con Mariah Evans y Mónica Maier, y ya sabéis lo que pasa en estas ocasiones, unos relatos los disfrutas más que otros. Esta vez yo lo tengo claro: mi favorito ha sido Cuando pase la tormenta, de Mónica Maier, una historia muy dulce de segundas oportunidades. ¿Y el vuestro? :) Después de quedarme prendada de la pluma de Mónica Gutiérrez, añadí a mi lista de pendientes todas sus novelas. Aprovechando que estaba de oferta en Amazon me hice con Cuéntame una noctalia y me lo reservé para estos últimos días de diciembre con la intención de pasar durante unas horas la Navidad en un pueblecito ficticio de Rumanía. Después de lo mucho que me gustó Un hotel en ninguna parte reconozco que con este me llevé un pequeño chasco. Cuéntame una noctalia no me gustó tanto y hubo algunas cositas que no terminaron de convencerme (cada vez soy más reacia a los enamoramientos instantáneos), aunque sí que fue una lectura agradable, entretenida y bien escrita. ¡Y le llegó el turno a El calor de tus besos, de Ángela Drei! Una historia muy cortita que me hizo pasar la tarde, sin más pretensiones, con un epílogo demasiado rápido y abrupto para mi gusto. Tampoco llegó a convencerme y se lleva un aprobado justito. Por último, para despedir el año, tengo ya esperándome en el Kindle Pellizcos de Navidad, de Dona Ter y Lara Rivendel. Son dos relatos muy cortitos, así que ya sabéis a qué tengo pensado dedicar la tarde ;)


A principios de mes conseguí terminar una lectura que leí conjuntamente con algunas de mis compañeras de «De viaje literario». Comentando El retrato de Alana salió a colación La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger, una novela que compré hace años en un viaje a Inglaterra aprovechando que allí se encuentran auténticos chollos. Llevaba cerca de cinco años cogiendo polvo en la estantería, así que no se me ocurría una ocasión mejor para rescatarlo y mimarlo. Al principio me costó muchísimo cogerle el punto con tantos saltos en el tiempo y detalles, y tampoco tenía mucho tiempo para leer aquellos días, así que me era imposible adentrarme en la historia y olvidarme de todo lo demás, pero como suele pasarme terminé cogiendo carrerilla y la segunda mitad cayó de una sentada. Al llegar al final de la historia conocemos tan bien a los personajes, sus luces, sus sombras, lo que piensan, lo que sienten, que será imposible no empatizar con ellos, y eso nos acarrea más de un sufrimiento. Aunque al principio no las tenía todas conmigo acabé disfrutando muchísimo de la lectura. Sin embargo, cuando pienso en esta historia, cuando pienso en Clare y en Henry, no puedo evitar sentirme triste.


Pero este mes también ha habido cabida para las historias alegres y divertidas, de esas que te hacen olvidar la rutina y los días malos, que te hacen reír a carcajadas. Cherry Chic me hizo un regalo de Papá Noel adelantado —porque para mí fue eso, un regalazo :)— y tuve el privilegio de disfrutar de su nueva novela A la de tres: ¡Te quiero! un poquito antes de tiempo. ¡No pude despegarme de ella en dos días! Os vais a enamorar de Julieta y de Diego y os lo vais a pasar pipa con ellos, os lo aseguro :)






Para despedir el año tenía muy buenas intenciones: terminar con una novela que me recomendó Lidia y de la que todo el mundo habla maravillas. Pero mis buenas intenciones se volatilizan cuando el libro en cuestión tiene más de 700 páginas, pesa un quintal y para leer en el metro siempre llevo el Kindle. ¿Qué pasa? Que me engancho al libro del Kindle, y si me engancho no puedo leer dos libros a la vez aunque quiera T_T Con un poco de suerte será el primer libro del año y os podré hablar de él en el resumen de enero, palabrita =D Pues bien, ¿qué me ha tenido tan enganchada estos últimos días?


Sí: Lisa Kleypas con los hermanos Travis. Me encantan las series familiares, que lo sepáis. Ya en su día leí todos los libros de las hermanas Walsh, de Marian Keyes, y este año han pasado por mis manos los hermanos Martí, los hermanos Sullivan y ahora estos cuatro hermanos texanos. El año pasado leí, sin saber que era la última entrega de esta serie, La chica de los ojos color café [RESEÑA AQUÍ]. Desde entonces tenía en mi lista de cosas pendientes leer los tres primeros porque solo he oído cosas maravillosas sobre Lisa Kleypas, y además todo el mundo decía que la cuarta parte no tenía nada que ver con las tres anteriores, que no parecía una novela escrita por Kleypas, peeero siempre me daba una pereza espantosa. Sin embargo, hace poquito los encontré todos incluidos en Kindle Unlimited y así he estado estos días, leyendo como una descosida. No voy a extenderme mucho más porque me gustaría escribir una entrada general sobre esta serie, pero solo diré que... ¡qué razón teníais!

¡Y hasta aquí mis lecturas de diciembre! Nueve novelas, dos libros de relatos, un librito ilustrado... Os dije que venía cargada de libros de los que hablaros :) Poco me queda ya que deciros, salvo desearos una muy feliz entrada de año, que lo paséis pipa y que espero que sigamos compartiendo muchas lecturas a lo largo de 2017 :) Aprovecharé estos días para descansar, leer, ver muuuchas cosas en Netflix y con un poco de suerte escribir alguna entrada para empezar el año con buen pie y que el ritmo no decaiga en el blog, pero el día de Reyes volveremos a vernos por aquí, prometido ;)

LO MEJOR DE 2016

23 de diciembre de 2016


Parece que fue ayer cuando estaba celebrando la Navidad con los que más quiero y ya mañana vuelve a ser Nochebuena. ¡Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo! Parece inevitable que durante estos últimos días nos pongamos a pensar en cómo nos ha ido el año, en si hemos cumplido las cosas que nos propusimos, y aquí estoy yo también haciendo balance de lo que ha dado de sí este año.

2016 ha sido el año en que más he leído con muchísima diferencia. Pocos días antes de que finalizara 2015, me apunté a un reto que veía lejanísimo y casi imposible de cumplir: leer 100 libros en un año. Pues al final, y sin correr más de la cuenta para alcanzar ninguna cifra, resulta que lo cumplí a principios de diciembre. Aún me impresiona haber leído en solo un año lo que antes tardaba en leer 3 o 4. Eso es la lista de pendientes, que no para de crecer :) Lo mejor de todo es que he disfrutado de novelas maravillosas, he descubierto a un montón de autor@s a l@s que ya no podré perder la pista y me llevo a muchísimos personajes inolvidables en el corazón. Pero esta entrada se llama «Lo mejor de 2016», así que tengo que mojarme y elegir solo la crème de la crème. Me ha costado un montón, pero al final he conseguido reducir la lista a 5 (+1) novelas. Así que ya sabéis, estas son las que os recomiendo con los ojos cerrados si todavía no habéis tenido el placer de leerlas :)



Fuimos un invierno, de Neïra
 → RESEÑA

Fuiste mi verano, de Neïra
RESEÑA

Pan de limón con semillas de amapola,
de Cristina Campos

Por siempre unidos, de Taylor Jenkins Reid

Por siempre ¿felices?, de Taylor Jenkins Reid
RESEÑA

Instant karma, de Wendy Davies


En lo referente al blog, ya habréis visto que ha tenido épocas más activas que otras. El trabajo, la vida y la falta de inspiración son casi siempre la causa, pero me quedo con que siempre termino volviendo por aquí :)

Si pienso en los blogs y las personas que han sido una referencia para mí este 2016, sin duda son ellas tres, y creo que no os las descubro porque sin duda son magníficas y para mí sus blogs son de los mejores que hay en la blogosfera:

- Lidia (Cielos de papel), mi recomendadora oficial (y yo encantada de la vida). No sé en qué momento preciso se cruzaron nuestros caminos ni cómo, me parece mentira que fuera a lo largo de este año. Cuando Lidia reseña una novela en su blog es por algo: porque le ha llegado, le ha fascinado, le ha encontrado ese toque distintivo que últimamente parece que no abunda en la literatura, y siempre dando su opinión sincera al 100%. Hacedme (hacedle) caso, si una novela tiene un huequecito en su blog conviene tenerla en cuenta. Hasta ahora conmigo nunca ha fallado y por eso mi broche lector a este 2016 será una de sus recomendaciones ;)
- Mónica (Miss Brandon). A veces creo que Mónica es como mi brújula a la hora de probar con una novela o un autor; como coincidimos tanto en gustos es casi una garantía de que me vaya a gustar, y confieso que a veces también lo es para el caso contrario. Además, es leer una reseña suya y no quitarme el libro en cuestión de la cabeza hasta que lo leo. La de historias bonitas que me ha descubierto la Brandon... :)
- Y, por último, Elena, que aunque no tiene blog (¿todavía? :)), con ella me pasa como con Mónica: tenemos unos gustos tan afines que es ver una de sus valoraciones en Goodreads y querer leer la novela.

Una de las cosas más chulas que me ha traído este año ha sido pertenecer a un club de lectura y hacer lecturas conjuntas con un grupo que no podría ser más genial :) Hasta entonces solo había hecho una LC en mi vida, y fue Bajo la misma estrella con mi mejor amiga. Además de divertido, me resulta muy enriquecedor compartir opiniones a medida que avanza la trama, plantearme otros puntos de vista que no se me habían pasado por la cabeza y descubrir autoras y novelas que de no ser por «De viaje literario» no habría leído.

En un aspecto más personal, no puedo olvidarme del trabajo, porque aunque no soy de esas personas que viven para trabajar, sí que es cierto que mi profesión ocupa gran parte de mi vida. Creo que nunca había trabajado tanto como este año, y aunque constantemente intento buscar nuevas salidas y opciones, es posible que la solución se haya presentado así sin esperarla durante estos últimos días y no pienso desaprovecharla. Solo deseadme suerte, puede que por fin vaya a tener estabilidad. ¿Adiós, vida de autónoma? =D

Por último, otra de las mejores cosas que deja este 2016 para un culo inquieto como yo son los viajes. Este año no han sido muchos, al menos en comparación con otros años (dos viajes y apenas un par de escapadas de fin de semana), pero la ruta que hicimos J y yo en agosto sin duda se lleva la palma, y lo mejor sin duda fue vivir tantas cosas con él ♥ Desde que volvimos empezamos a ahorrar como hormiguitas pensando en el próximo gran viaje, ¡todo sea por dar por fin el salto en 2017! Por cierto, el destino cambia cada semana, así que se aceptan sugerencias :P


¡Y hasta aquí el balance anual! He intentado no extenderme demasiado porque ya sabéis que como coja carrerilla no hay quien me pare..., aunque no sé si lo he conseguido. Seguramente volveré a dejarme caer por aquí antes de acabar el año para traeros el resumen mensual de lecturas, así que de momento aprovecho para desearos unas felices fiestas, que sobre todo las disfrutéis con los vuestros, que disfrutéis del ambiente, de los dulces, de las buenas lecturas con un café y tapaditas con una manta, y si sois de celebrar Papá Noel... espero que os caigan muuuuchos libros :)

Reto 50 libros en 2017


El año pasado, a estas alturas, me apunté a un reto que veía prácticamente imposible de cumplir: leer 100 libros en 2016. Al final, no sé cómo, lo conseguí. A principios de diciembre ya había alcanzado esa cifra tan redonda, y la verdad es que no pude evitar alucinar al pensar que esos eran los libros que antes leía en 3 o 4 años. No soy de apuntarme a retos porque difícilmente los cumplo (está visto y comprobado), pero este año quiero repetir este, solo que reduciendo la cifra a la mitad. ¿Por qué? Muy sencillo: este año quiero leer menos pero mejor. Y aunque sé que seguiré teniendo mis guilty pleasures, tengo intención de ser más selectiva y pienso apostar por la calidad. Al igual que hice el año pasado, iré actualizando esta entrada mes a mes para recopilar todos los libros que voy leyendo y enlazándolos a sus reseñas, en caso de que las publique. ¡Aquí los tenéis!

Enero

1. Harry Potter y el Legado Maldito, de Jack Thorne
2. Mi hogar serás tú (Sangre y tinta # 2), de Abril Camino
3. El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi
4. Vanderbilt Avenue (Little Italy # 1), de Anna Casanovas
5. Más que un verano (Una estación contigo # 1), de Victoria Vílchez
6. El universo en tus ojos (Little Italy # 2), de Anna Casanovas
7. 23 otoños antes de ti (Volver a ti # 2), de Alice Kellen
8. Si todo desapareciera (Little Italy # 3), de Anna Casanovas

Febrero

9. Viajando hacia mi destino (Destino # 1), de Abril Camino
10. Pellizcos de San Valentín, de Dona Ter y Lara Rivendel
11. Els vells amics, de Sílvia Soler
12. Una família fora de sèrie, de Sílvia Soler
13. Un creuer fora de sèrie, de Sílvia Soler
14. Decidiendo mi destino (Destino # 2), de Abril Camino

Marzo

15. Valiente Vera, pequeña Sara, de Neïra
16. La magia de ser Sofía (Sofía # 1), de Elísabet Benavent
17. Los chicos del calendario 3. Mayo, junio y julio, de Candela Ríos
18. Bajo el sol de medianoche, de Marisa Grey
19. El último baile, de Marisa Sicilia
20. La noche en que Frankenstein leyó El Quijote, de Santiago Posteguillo

Abril

21. Juntos, nada más, de Anna Gavalda
22. La chica que dejaste atrás, de Jojo Moyes
23. Me llaman Alice, de Marisa Grey
24. Saltar al vacío (Hermanos Nualart # 2), de Anna Casanovas
25. La partitura, de Anna Casanovas
26. Hasta siempre, mi amor, de Jojo Moyes

Mayo

27. La promesa de Grayson, de Mia Sheridan
28. Cadena de favores, de Marisa Grey
29. 

GIGOLÓ. EL AMOR TIENE UN PRECIO (J. DE LA ROSA)

19 de diciembre de 2016


Su novio está de viaje, sus amigas ocupadas y María ha decidido hacerlo: contratar los servicios de un gigoló por una sola noche. Sin embargo, aquella experiencia de sexo pagado con un desconocido (Allen) quizá sea más trascendente de lo que esperaba. Dos años después se encuentran de manera fortuita, cuando ella está a punto de casarse con el hombre de su vida. Así descubre que Allen lleva desde entonces buscándola, y también que una noche de sexo por 500 libras ha podido cambiar sus destinos para siempre. A partir de ahí, María deberá elegir si continúa su perfecta vida tal y como estaba planificada desde que era una niña o si se deja arrastrar por Allen, un hombre tan atractivo como peligroso, y de quien no puede salir nada bueno...

¿Será capaz María de evitar a Allen?
¿Podrá seguir con su vida tras reencontrarse?





Desde que descubrí a José de la Rosa a finales del año pasado con Tu último beso, caí rendida ante su pluma y sus historias. A esa novela le siguieron muchas otras, se podría decir que en cuestión de dos meses hice un maratón y me leí todas sus obras, a excepción de dos: La leyenda de tierra firme y Gigoló. El amor tiene un precio. Y mirad que esta última me llamaba la atención... pero cada vez que me planteaba qué nuevo libro leer nunca acababa siendo el elegido. Tuvo que ser Elena quien me recordara este verano, así sin querer, que lo tenía pendiente, y tras una racha de novelas normalitas... ¿por qué no recurrir a uno de mis favoritos en romántica para asegurarme una buena lectura?

Hace dos años María decidió contratar los servicios de Allen, un gigoló de lujo. Pasaron juntos solamente una hora, pero ese encuentro los marcará más de lo que se imaginan. Por mucho que María no quiera ni recordarlo, Allen se cuela de vez en cuando en sus sueños, y es que a pesar de que la vida junto a su novio parece perfecta, algo en el fondo de su ser le dice que no lo es. Allen, por su parte, nunca había sentido nada parecido a lo que sintió con María en los escasos minutos que estuvieron juntos, y por eso decidió dejar su profesión y cambiar de vida. Al cabo de dos años el destino los vuelve a reunir, y por mucho que María quiera fingir que ese encuentro nunca ocurrió su vida se pone patas arriba. Está a punto de casarse con Edward, su novio de toda la vida, pero Allen se ha pasado los dos últimos años pensando en ella y no se rendirá tan fácilmente. Cuando Edward se marcha a París por trabajo durante un mes, María y Allen comenzarán a conocerse, pero lo que es más importante, María poco a poco recordará quién es realmente y volverá a encontrarse consigo misma.

Los protagonistas de esta novela me han gustado muchísimo. Por un lado tenemos a Allen, un hombre atractivo y seductor que es mucho más de lo que aparenta a simple vista, pues a medida que avanza la historia y comenzamos a conocerlo nos encontramos ante un hombre inteligente, atento, cariñoso y tremendamente tierno que ha perdido la cabeza por una chica con la que solo estuvo una vez y no volvió a ver. Por otro lado tenemos a María, una chica de origen humilde que siendo muy joven se enamoró de Edward, el hijo de la familia para la que trabajaban sus padres, una familia bastante acomodada en su día. Poco a poco, para intentar encajar y complacer tanto a su prometido como a los que creía sus amigos, María va perdiéndose por el camino, comienza a ser una sombra de lo que un día fue, siempre anteponiendo el qué dirán y las aspiraciones de su pareja a lo que ella realmente desea. De la mano de Allen comenzará a ver las carencias que tiene en su vida aparentemente perfecta, a darse cuenta de que ella necesita más, de que quizá el amor que un día sintió por Edward ha ido transformándose en cariño. Poco a poco, María irá despertando de un largo letargo y se dará cuenta de que su vida no le pertenece. En sus manos está hacer algo para reconducirla.

He de confesar que esta novela ha sido mucho mejor de lo que me esperaba. Supongo que tod@s, cuando leemos una sinopsis, imaginamos a grandes rasgos cómo será la historia, por dónde puede ir la trama, y cuando supe de qué trataba Gigoló no fue menos. No me preguntéis por qué, pero pensé que esta iba a ser una novela un tanto frívola y quizá por eso no terminaba de animarme a ponerme con ella. Sin embargo, las apariencias engañan, y una vez inmersa en sus páginas caí rendida ante los personajes protagonistas. A medida que lo iba leyendo, y sobre todo tras finalizar el libro, no paraba de repetirme: «¿Por qué no lo leí antes?».

A día de hoy, Gigoló. El amor tiene un precio ha sido una de las novelas que más me ha gustado del autor, tanto por el tema que trata, porque para mí ha sido toda una sorpresa, como por esa manera de narrar tan bonita que tiene De la Rosa, que a mí siempre consigue enamorarme a través de sus palabras. El Premio Titania Novela Romántica que recibió por esta novela no es en balde, os lo aseguro, así que si aún no habéis leído esta novela o no conocéis a José de la Rosa, ¿a qué estáis esperando? Para mí siempre es una apuesta segura dentro de la novela romántica y no me defrauda nunca.

LOST IN TRANSLATION

12 de diciembre de 2016


¿Sabías que existe una palabra portuguesa, cafuné, que significa «acariciar con ternura el cabello de la persona que amas»? ¿Y que en sueco llaman mangata al reflejo de la luna, como un camino, sobre el agua? Tal vez haya algún vacío en tu lengua materna para expresar esas sensaciones que parecen imprecisas o indescriptibles, pero no desesperes: este compendio ilustrado ilumina algunas de las miles de palabras, procedentes de todas partes del mundo, que expresan vivencias y emociones tan universales como difíciles de traducir.





Hace poco descubrí por casualidad este pequeño tesoro, un librito ilustrado que no podría venirme más como anillo al dedo. Sin duda, lo primero que me llamó la atención fue el título: Lost in translation. Lo cierto es que mi profesión ocupa gran parte de mi vida. No queráis estar en medio de una quedada de traductores, podemos ser un auténtico peñazo. Y tampoco queráis ver una peli o una serie conmigo; J ya se ha acostumbrado a que a veces repita las escenas pero cambiando el audio, los subtítulos y quién sabe qué más para saber cómo se ha traducido tal o cual juego de palabras, pero puede ser desesperante. Deformación profesional, lo llaman... En fin, conociendo la existencia de este libro, ¿cómo no sentir curiosidad? Lo compré en un impulso, y el mismo día que llegó le eché un vistazo rápido. Había palabras y conceptos que me parecían curiosos y hasta graciosos (por ejemplo, que en alemán tengan la palabra drachenfutter para designar aquello que le regalas a tu pareja para compensar que la has pifiado), pero sobre todo me dejé embargar por las emociones y los recuerdos que me evocaban otras muchas. Además, todo acompañado de ilustraciones. El libro me estaba pareciendo precioso, así que decidí dejarlo de lado y leerlo tranquilamente cuando le llegara su momento. Este llegó hace apenas unos días. J y yo estábamos tumbados en la cama, a punto de irnos a dormir. Cogí este libro, que tenía sobre la mesita de noche, y le dije: «¿Leemos cuatro o cinco antes de apagar la luz?». No lo cumplimos. Nos dejamos llevar y lo terminamos en apenas media hora. Media hora en la que descubrimos que komorebi es como en japonés se llama a aquello que da lugar a mi color favorito; que en tagalo tienen una palabra, kilig, para designar esa sensación de tener mariposas en el estómago, algo que todos sentimos cuando nos enamoramos; o que los japoneses llaman tsundoku al hecho de comprar un libro, no leerlo y apilarlo sobre otros no leídos (esta nos va que ni pintada :)). Media hora en la que gracias a una palabra del árabe, samar, me teletransporté a aquellas noches en que te quedas charlando con los amigos de todo y de nada hasta las tantas; o ese momento en el que al descubrir que, en galés, hiraeth es esa nostalgia de lugares a los que no puedes volver, comencé a pensar en algunos sitios que quedaron atrás; o leer que en yámana mamihlapinatapai es ese entendimiento silencioso entre dos personas que están pensando o deseando lo mismo y J y yo nos miramos, sabedores de que eso nos pasa mil veces. Da igual que no seáis unos friquis de los idiomas como yo, ya veis que este libro es precioso por todas esas cosas que nos evoca.

Las respuestas de este libro pueden ser respuestas a preguntas que nunca imaginaste hacer, o quizá a otras que alguna vez te hiciste. Pueden concretar emociones y experiencias que parecían imprecisas o indescriptibles, e incluso hacerte recordar a alguien a quien habías olvidado hace mucho tiempo.

Ellen Frances Sanders






UN HOTEL EN NINGUNA PARTE (MÓNICA GUTIÉRREZ)

4 de diciembre de 2016


A Emma Voltarás no le queda nada: ni trabajo, ni casa, ni pareja. Por eso acepta una oferta para trabajar todo el invierno en El Bosc de les Fades, un hotel escondido en un bosque. Allí aprenderá que todo lugar extraordinario esconde secretos, pero ¿no es ese el mejor punto de partida para empezar de nuevo? Y es que cuando no te queda nada allí de donde vienes no tienes más remedio que seguir adelante.

Emma pronto descubrirá que la amistad puede encontrarse en cualquier lugar, por muy escondido que esté, quizás de la mano de una camarera de habitaciones hada madrina, o de una niña extraordinaria, o de un viejo escritor necesitado de ternura, o de un cocinero que le abrirá las puertas de los escenarios, o de un surfero que se hace mayor a su pesar, o de una jardinera susceptible; o, quizás, de la mano de un hombre huraño y maravilloso capaz de devolverle la ilusión por volver a bailar sobre zapatos de cristal entre las flores de un jardín encantado.


Sin mapas. Sin prisas. Sin condiciones.
Ven a perderte en El Bosc de les Fades.




Después de más de dos meses sin animarme a escribir ninguna reseña, no he podido evitar sentarme delante del ordenador para hablaros de esta novela. Me ha maravillado tanto, me ha hecho sentir tan bien, que quiero que también la conozcáis, y si al leerla os suscita la mitad de lo que a mí seré tremendamente feliz.

Hace unos días descubrí por casualidad Un hotel en ninguna parte en GoodReads. Esa portada tan verde, tan «invitadora» y acogedora, me llamaba a gritos, y su sinopsis tenía algo especial. ¿Sabéis esa sensación de tener que leer un libro en ese preciso instante sin saber exactamente por qué? ¿Y sabéis cuando, al leerlo, tenéis la certeza de que era precisamente lo que necesitabais, sin ser siquiera conscientes de ello hasta ese instante? Eso ha sido para mí Un hotel en ninguna parte, esa escapada tan necesaria a un lugar mágico, un bálsamo, una inmensa sensación de bienestar.

Emma Voltarás llega a El Bosc de les Fades después de que toda su vida se venga abajo. De repente se queda sin trabajo, sin pareja y sin casa, así que cuando su mejor amiga Anna le cuenta que necesitan una camarera de habitaciones para la temporada de invierno en un hotel perdido en medio de un bosque cerca de la Costa Brava, ¿por qué no aceptar? No tiene nada que perder. Poco a poco descubrirá que ese lugar en medio de la nada es un lugar reconfortante en el que perderse para encontrarse, donde conseguirá curarse las heridas y volver a encontrar la alegría.

Me costó muchísimo llegar hasta El Bosc de les Fades, entre otras cosas porque es muy difícil de encontrar, pero creo que es aquí adonde debía llegar. Sé que es un destino provisional, pero de momento es mi hogar, el único lugar donde he encontrado cobijo después de que el cielo cayese sobre mi cabeza y me aplastara.

Al llegar allí se encuentra con un elenco de personajes entrañables con los que es imposible no encariñarse. Por un lado tenemos a los hermanos Brooks, los dueños del hotel, tan distintos el uno del otro: Samuel es huraño, serio y un tanto gruñón tras llevarse un gran desengaño después de que fracasara su matrimonio, mientras que Tristán es el hermano ligón, seductor e «irresponsable» que aún no ha conseguido sentar la cabeza. También nos encontramos con Marbel, la otra camarera de habitaciones del hotel, de esas personas con las que conectas enseguida como si os conocierais de toda la vida; Aurora, su hija, una niña de nueve años excepcional; Joaquim, el cocinero de gran talento que podría tener todas las estrellas Michelin del mundo y que en su tiempo libre toca en un grupo de trash metal; Phillip, el recepcionista francés malhumorado (en mi mente no podía ser otro que Michel, de Las chicas Gilmore); y, por último, William Lexington, el único huésped del hotel, un escritor ganador del Premio Nobel de Literatura que llegó a El Bosc de les Fades en busca de soledad e inspiración para escribir su próxima novela. A pesar de ser huraño y temido por todos, Emma reconocerá en su mirada el dolor causado por la pérdida y poco a poco entablarán una estrecha relación de amistad lo más especial.

—No importa cuántos lugares más vaya a visitar, ahora estoy convencido de que solo en El Bosc de les Fades cualquier cosa es posible. Incluso para aquellos por los que el destino ya había tirado la toalla.
—¿Se refiere a que ha vuelto a escribir, inesperadamente?
—No, querida, me refiero al pequeño milagro que te ha sucedido hoy.
—No le entiendo, William —le he dicho poniéndome colorada.
—Toda la luz del mundo se ha quedado en tus ojos.
Y en realidad, Anna, justo es así como me siento. Como si volviese a tener una mirada nueva, la luz intacta en las pupilas.

Gracias a los e-mails que los hermanos Brooks le escriben a su madre y que Emma le escribe a Anna iremos siendo testigos del día a día en el hotel y de los acontecimientos más importantes, pero son sobre todo los de Emma —los más extensos y detallados— los que tienen un mayor peso en la novela. Podríamos pensar que al tratarse de una novela epistolar nos faltará información o que la historia se quedará un poco coja, pero no. Para mí es una de esas novelas cotidianas que no contienen una gran trama, pero sí que están plagadas de sentimientos y sensaciones, y al fin y al cabo será lo que os quede cuando leáis la palabra «fin».

No puedo terminar esta reseña sin hacer mención a la pluma de la autora. Delicada, poética, cuidada... De esas que te acarician mientras lees. Para mí Mónica Gutiérrez ha sido todo un descubrimiento, ha sido una delicia leer esta novela, y poco a poco seguiré descubriendo todas sus obras.

Leer Un hotel en ninguna parte ha sido como tomar un té en la tienda de la señora Povedy: dulce, cálido, reconfortante. Ha sido como hacer una escapada a El Bosc de les Fades y a Mirall de Mar, recorriendo los senderos llenos de vegetación y sus calles empedradas, perdiéndome en medio de la naturaleza. Ha sido como salir a la terraza en pleno invierno y contemplar las estrellas envuelta por el más absoluto silencio y recubierta por mil mantas. Cosas que necesito tanto ahora mismo que me parece mágico que una novela tan cortita me las haya dado estos dos últimos días y que haya caído en mis manos en el momento preciso. Quizá por eso haya sido tan especial para mí y no pueda ser objetiva al darle la puntuación máxima, pero espero que de algún modo también llegue a ser especial para vosotr@s.

 
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