TARTA DE PAN: manjar de dioses

6 de mayo de 2017

¿Alguna vez os he dicho que no me gusta demasiado cocinar? Suerte tengo de vivir con un cocinillas, que si no, no sé qué sería de mí. Sin embargo, desde siempre me ha gustado mucho hacer dulces. Durante el año del máster probaba cada semana una o dos recetas nuevas porque me ayudaba un montón a desestresarme, y como trabajaba en un museo los fines de semana siempre les llevaba algo a mis queridos conejillos de indias para desayunar (ellos encantados de la vida, y mi familia también por no tener cada semana un par de tentaciones al alcance de la mano). No os penséis que soy una crack y que hago maravillas preciosísimas con fondant, para eso no tengo talento alguno, ni siquiera una simple cobertura de chocolate me queda bonita, pero algunas cosillas me quedan ricas, y es que aunque no tengo habilidades artísticas sí que hago las cosas con mucho cariño. En fin, todo este rollo para deciros que ayer estaba yo haciendo EL DULCE DE LA FAMILIA por excelencia y pensé: «Carolina, esto está tan bueno que tienes que compartirlo con el mundo». 

Dejad que os cuente una historia. Cuando era pequeñina veraneaba en el pueblo, donde vivían mis abuelos, tíos y primos por parte de padre. Mi prima es nueve años mayor que yo y mola demasiado. Imaginaos a una enana de cinco años correteando todo el día, fascinada y llena de admiración, detrás de su prima de 14: esa era yo. Pues bien, Tere también molaba mucho porque hacía los dulces más ricos del mundo: véase el pastel de galletas con natillas y chocolate, y véase... la tarta de pan. Me chiflaba aquel pudin y solo lo comía una vez al año, cuando ella lo preparaba. Cuando cumplí los ocho años coincidió que estaba allí y, como no podía ser de otro modo, ella me hizo el pastel: TRES tartas de pan. Estuvimos comiendo pastel durante días, y si no lo aborrecimos entonces, nunca lo haremos. Con el paso de los años ha quedado como una de esas cosas que no pueden faltar cuando nos juntamos los primos: el día que mi hermano llega con su familia (mis sobrinos se están volviendo también adictos y yo cada vez que me la piden pienso: «¡Bailad para mí, pequeños!»), aquel mediodía después de una juerga improvisada (genial para combatir la resaca), o simplemente porque sí, porque nos hemos visto un año más aunque sea poquito. La tarta de pan nunca falta, así como la partida de Trivial de rigor o las Cruzcampo fresquitas en la nevera, por supuesto.

No conseguí la receta hasta que fui mayor, esto acompañado de la frase: «Carol, esta receta es secreto de la familia». Y yo pues como que me lo tomé al pie de la letra, y cada vez que la preparaba y me decían que qué rica estaba, que les tenía que dar la receta, yo les decía, toda misteriosa: «Shhh... Que es secreto de la familia». Imaginaos mi cara de pringada el día que mi prima la compartió en su blog =D Ni secreto familiar ni leches, encontraréis recetas muy parecidas en blogs de cocina con un nombre similar, pero hoy aprovecho que se la he preparado a mi hermano por sus 35 primaveras para compartir aquí la receta que yo sigo a pies juntillas ;)

Antes de nada, una advertencia. Es un pudin HIPERDULCE, HIPERCALÓRICO y se recomienda tomar en pequeñas porciones (si lo hacéis veréis que queda condensado y que llena un montón). Además, es tremendamente adictivo, por eso solo lo preparo en ocasiones especiales (junto con el tiramisú, es el único dulce al que nunca le puedo decir que no). Avisad@s estáis.





INGREDIENTES
3 vasos de pan
3 huevos
1,5 vasos de leche
1,5 vasos de azúcar
1 sobre de flan Royal
1 pizca de levadura






ELABORACIÓN

0) Precalentar el horno a 175ºC arriba y abajo.
1) Coger un vaso de 200 mL como unidad de medida y trocear el pan hasta llenar tres vasos. Id apretando el pan para que el vaso quede completamente lleno. Un consejo que he aprendido a base de hacerla muchas veces: a pesar de que en la receta que yo tengo se recomienda que el pan sea de miga gruesa (como el pan de máquina, por ejemplo), a mí me queda más jugosa si uso pan de barra normal. De lo contrario, puede quedar sequita y no tan buena.
2) Añadir en un bol el pan, los huevos, la leche, el azúcar, una pizca de levadura y un sobre de flan Royal (o de natillas Royal, eso va a gustos).
3) Mezclar todo bien y dejar esponjar durante un rato para que el pan se reblandezca completamente.
4) Batir bien con la batidora.
5) Verter la mezcla en un molde (previamente engrasado si es de metal o de cristal) y meter al horno durante una media hora o hasta que al pinchar la masa con un cuchillo este salga limpio.


¿A que es muy fácil de hacer? Pues más rica está =D Aprovecho y os dejo la receta que compartió mi prima en su blog, así tenéis otra alternativa: Salpimentar - Tarta de pan. Creo que es la persona que más veces ha preparado la tarta de pan en el mundo y así como yo siempre opto por la receta clásica, cómo se nota que ella es artista y saca su vena creativa ;) La foto también es cortesía de ella, por cierto (se la he tomado prestada temporalmente vilmente).

Ya me contaréis si ya conocíais este postre tan rico, si lo habíais comido alguna vez, si no teníais ni idea de lo que era la tarta de pan y os habéis animado a prepararla... Nosotros esta tarde en casa seguro que la vamos a disfrutar pero bien :) 

5 comentarios:

  1. Hola!
    Nunca había oído hablar de esta receta, aunque es muy bonita la historia que tiene detrás y como significa tanto para tu familia :D
    Pero parece sencillito de hacer y, aunque a mí no me van demasiado los dulces que no tienen chocolate (es a lo único que no puedo decirle que no) me lo apunto para probar a hacerlo algún día.
    Besos

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  2. Acabo de alucinar con tu entrada.
    Muy fan.
    PD: Bailad para mí, pequeños... lo que me he reído.

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    1. jajaja hoy he vuelto a pensarlo. Al llegar a casa de mi abuela han venido mis sobrinos y han empezado a preguntar: "¿Traes pastel? ¿Es tarta de pan? ¡Síii!". Tita feliz ;)

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  3. Qué buena pinta, Carol. Tengo apuntada la receta y seguro que la hago, me gusta un montón hacer respostería.

    Ya te contaré si me sale tan vistosa como la de la foto xD
    ¡Mua!

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    1. Ayyy, ya me contarás si la haces, y ojalá te guste, Moni =D Si no te sale tan vistosa como la de la foto no te preocupes, la mía no lleva ni las nueces ni las pasas (algún día lo probaré a ver si hay mucha diferencia), lo importante es que quede rica ;)

      ¡Mua!

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